lunes, 30 de septiembre de 2013

The end... llegue donde quería



Al finalizar el texto anterior dije que el libro me olía a cuento de hadas, es que pasan cosas tan maravillosas y fantásticas que da para pensar eso.

Tengo que decir algo antes de comenzar: este libro no solo tiene un final del que uno no puede esperar más, sino que también da la impresión de que autor tenía todo fríamente calculado durante toda la historia hasta el final, pues cuando llegué a la ultima página estaba justamente acordándome de un personaje que tuvo gran relevancia en el muchacho Santiago y que pensé que el autor no se acordaría de él, pero justo en las dos últimas líneas lo hiso. El muchacho dijo: “Ya voy, Fátima”, me sorprendí porque no supe qué pensar de todo lo ocurrido. Dejare esos dichos para que ustedes se interesen por el libro porque estoy seguro que les sucederá lo mismo que a mí en los últimos sucesos.

Muchas coincidencias y mucho suspenso es lo que rodea el relato. Digo suspenso porque uno estaba expectante de lo que sucedería en cada paso que daba el muchacho.

En apariencia la historia es muy simple y se desarrolla con pocos personajes, siempre girando en torno al personaje principal Santiago. Pero a decir verdad la historia es muy compleja y tiene muchas cosas que uno puede extraer y aprender. Como por ejemplo el sentido de la vida, el ser amado, nuestra Leyenda Personal y por supuesto el seguir los sueños que tiene cada uno. Este último concepto junto a la Leyenda Personal me generó gran interés, pues al decir “Leyenda Personal” es lo mismo que hablar del destino, o al menos así lo entendí yo. Seguir mis sueños es ir en concordancia con el destino, ser lo que uno quiere ser. Esto siempre debería resultar bien según la historia pues solo basta con desear algo para que se cumpla: “todo el universo conspira para que una persona consiga realizar su sueño”. 



Cuando alguien tiene un sueño y sabe que tiene la posibilidad de hacerlo realidad y no hace nada o espera otro momento para concretarlo está en un error pues esperar significa a veces no poder realizar jamás el sueño y perder toda posibilidad. Es por eso que si algo me quedó claro y que tocó muy profundo mis sentimientos fue que las personas tienen que seguir sus sueños sin importar nada más o aunque se vean imposibles, uno siempre debe continuar intentándolo. Pues a veces las personas “mueren de sed cuando las palmeras ya aparecieron en el horizonte”; la hora más oscura es la que viene justo antes de la salida del sol. Todo lo anterior quiere decir que cuando las personas están por alcanzar sus sueños – siendo a la misma vez ese el momento más complicado – desisten de este y no lo alcanzan jamás. Por lo tanto uno nunca debe abandonar los sueños que tiene, por más dificultades que tenga en el camino.



¿Qué más puedo decir? Creo que aquí terminaré, solo diré que el libro lo leeré nuevamente, nunca he hecho algo como eso, pero alguna vez tendría que hacerlo. Les dejo abierta la invitación para que lean este libro sin igual: El Alquimista. Adiós, y hasta la próxima.

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