lunes, 1 de abril de 2013

La casa de los espíritus


No sé si leo esta historia por obligación o porque realmente me interesa, cuando quise comenzar a leer las primeras páginas sinceramente no me dieron ganas de seguir haciéndolo, luego entró a imponerse mi conciencia: ¡tenía que leer “La Casa De Los Espíritus”! no podía quedarme así sin hacer nada; la historia no me interesaba, pero al combinarse la obligación, mi conciencia y quizá, un poco de miedo resultaron una trasformación total… de las pocas ganas que tenia de adentrarme en la lectura surgió una pequeña “luz”. El libro de apoco fue causándome interés, los personajes por sobre todo me llamaron la atención, lo “raros” que me parecían algunos de ellos como por ejemplo “el señor” Esteban Trueba (típico para mí) se trataba de un hombre machista y ambicioso. Desde joven pretendió a la hermosa hija de Severo y de Nívea del Valle: Rosa, una jovencita de belleza incomparable con un pelo de color verde, “semejante a una sirena”; o por lo menos así contaba la historia. Es por esta razón y por el amor de Esteba hacia ella, que este se va a trabajar a las minas con el fin de acumular una gran fortuna para luego volver y casarse. Pasado el tiempo este plan da un gran giro terrible, pues se pierde algo esencial de este: Rosa es envenenada por accidente, tocándole la muerte que le correspondía a su padre...

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